Mike-6 NBQ

Cuanto más deseas una cosa, más parece costar conseguirla. Ese lluvioso día deseaba poner tierra de por medio pero fue esta misma la que me retuvo. Mi coche se quedó atascado en el barro. Ni la primera con dulzura, ni la marcha atrás con esperanza. En cada intento además el coche patinaba preocupantemente hacia un terraplén que acababa en el campo preferido de un toro de unos 800kg. El mismo que pacientemente me observaba pensando: “Dame una oportunidad tío, que verás que rápido te saco yo.”
Salía de una ganadería en la que, por motivos de bioseguridad, les había comunicado una restricción de movimientos para sus más de 500 cabezas al menos para los siguientes 4 meses. Noticia pocas veces bienvenida por parte del ganadero. Por tanto quería desaparecer de allí pero no era buena idea hacerlo bajo tierra o propulsado por un testarazo vacuno. Saqué el móvil de empresa para pedir ayuda pero no había señal. Misma suerte con el mío personal. Tocó volver a la granja y solicitar auxilio para salir del marrón (literal). Trajeron un tractor y sacaron mi coche de la trinchera improvisada. Mientras huía, pensaba en las posibilidades de quedarme atascado en esas carreteritas a las 5am sin cobertura de móvil y sin tractor a 2 millas a la redonda.
Esa semana me dio por comprobar la cobertura de los repetidores de señal de radioaficionados y sorprendido por la misma acabé escribiendo a varios clubs de la región y zonas colindantes. Un club de Gales se puso en contacto conmigo y no solo me explicó detalladamente cómo sacar la licencia sino que me ofrecía clases y material de estudio de manera gratuita. Había gato encerrado pero qué mejor que un veterinario para liberarlo. Así que acudí a su reunión quincenal preparado para ser sorprendido. Y efectivamente me sorprendieron: por su cálida acogida, ilusión de tener a un español mostrando interés por esa afición en tierras galesas y por su edad media. Seamos honestos. En tiempos de la tecnología 2.0 y de la fibra óptica, en la que con arrancar una aplicación gratuita del móvil haces videoconferencia con Australia en 10 segundos, ¿quién se interesa en obtener una licencia para acabar sintonizando una emisora y contactar en abierto con otro loco de las ondas? Por lo que pude comprobar no muchas personas nacidas a partir de 1940. Ellos querían sangre fresca y yo quería mi título de radioaficionado. Me quedé.

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Sólo 7 voltios y 5 vatios para buscar más oportunidades de ser rescatado en 30 millas a la redonda.
Dan, mi contacto, me presentó a la pandilla. Un grupo que de no ser por las canas los hubiese confundido con unos boy scouts por la ilusión, energía y por el brillo de sus ojos cuando me explicaban sus propias experiencias en las ondas. Tuve un momento de pánico pues me vi rodeado de varios chiquillos canosos hablándome a la vez mientras el más joven, equipado con un audífono, estaba en la consola que tenía a mi espalda intentando entrar en contacto a grito pelado con un radioaficionado francés.
Alistair saltó de entre la multitud, me agarró del brazo y me liberó de la turba mientras me señalaba con su mano temblorosa diciéndome que en 2 semanas me presentase al examen práctico que incluía el código Morse pues él me podía dar clases durante ese fin de semana.
“¿¿En dos semanas??” – Pregunté mirando el ritmazo que tenía su mano.
“Sí. Eres veterinario, por lo tanto tienes que ser inteligente”
Menuda deducción pero qué demonios, me lo tomé como un reto más que como un cumplido y acepté.

Punto, punto, raya, punto... puta raya que rallao acabo yo. Punto final.
Punto, punto, raya, punto… puto punto. Rallao voy a acabar yo. Punto final.
Temía que con su temblor de manos acabase yo transcribiendo el Aserejé de las Ketchup en vez del mensaje que pretendía transmitirme pero sorprendentemente su temblor paraba en el momento de posar la mano en el transmisor. Y me enseñó a leer código por el sonido de palabras enteras y no por la rápida transcripción de puntos y rayas. No se trata sólo de eso, sino de reconocer ciertos dee-dah-dah-dee-dit de los que consta un lenguaje protocolizado. Del mismo modo que cuando alguien nos dice “Hola” no pensamos en las letras que componen dicha interjección.

Así que me presenté al examen y cuando me comunicaron mi aprobado sentí un inmenso alivio, no por estar más cerca de mi título sino por no haberles defraudado.

Semanas después recibí mi certificado con el indicativo: M6NBQ. Ni que decir tiene que desde lo tengo, ¡no me he vuelto a atascar en el barro!

Comparte esta historia si también tienes aficiones que te mantienen joven como cualquier chiquillo con canas o si de vez en cuando dee-dah-dah-dee-dit.

VOCABULARIO:

– “Almost buddy, well done! Just pay attention this time” = No sólo no has dado ni una sino que te has inventado una nueva letra.

– “I hear what you´re saying” = No tengo ni idea de lo que acabas de decir.

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